Cuando diagnosticaron a mi hija Marta de fibromialgia y fatiga crónica con solo 11 años, el diagnóstico fue muy duro. 

Sobre todo, por el desconocimiento de la enfermedad. 

Por ello buscamos el mejor especialista en nuestra ciudad en fibromialgia. Pero lo único que recibimos de él fue un duro golpe. 

La primera frase que le dijo a la niña fue: «Marta deja de quejarte, a ti no te duele tanto».

 

 

Nuestra reacción fue de desconcierto, enfado y tristeza. Nos levantamos los tres de la silla y nos fuimos de la consulta sintiendo más dolor e incomprensión que antes de entrar.

Gracias a la mala experiencia tomé la determinación de estudiar la enfermedad y así ayudar a mi hija a superarla y también a ayudar a otras familias como la nuestra que se puedan sentir abandonados como nosotros.

Si necesitas ayuda para superar la enfermedad has llegado hasta mí para sentirte arropad@ y acompañad@ en el camino de la recuperación.

 

Hipócrates: «Que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina»